Todo vale

Todo vale, ría usted porque nada más cuenta

El desliz del vaivén, la cadencia del tren, la experiencia humana

Todo eso es lo que aguarda tras el velo del humo blanco, del espejo dorado

De la vela de plata, la unión, la condensación del vapor, eslabón impoluto

 

Sudor sublimado, andar descarriado, correr en la noche sin rumbo aparente

Saltar el matorral, deslizarse como sombra en la oscuridad y fundirse con lo natural

Dos rumbos en la nada, movimiento y descanso, a lo lejos el árbol esperando

Cantos de corazón, triunfo de la intensión, agradeciendo los dotes y el tiempo

 

Vale porque sabe, vino porque siente, sueña como oruga volar en parapente

Sin amarras, ni trebejos de manera improvisada, con una mirada lo ve y lo siente

Sin contar los descalabros ni medir los desacatos a las normas que definen el sopor

Todo y nada yace de frente, se crea al vivir, no hay más detrás

 

Arriba el todo, en vacío contemplando los vientos de cambio, el fuego de la pasión, la tierra del crecimiento, el agua siempre en movimiento. Una vida nueva ha cruzado los senderos que llenan el paisaje, esperando transitarlos, reclamarlos, ocuparlos

en pos de un rostro, endulzado con el canto, acompasado por el toque del tambor

 

En su corazón, que ilumina sin distorsionar, que no oculta ni mitifica aquel hilo blanco y negro que compone el día a día de los que caminan de noche por las lomas y de mañana por los montes, se encuentra la conciencia amplificada convertida en atención. Enfocada en intensión y dirigida con voluntad para crear su realidad

 

Valentía para aquel que sostiene su posición, que acompaña, que reclama un lugar en su corazón y en su tradición. Un homenaje a los antepasados de madera bruta que se trabaja y se talla sola, para vivir lo que le está preparado como prueba en esta ocasión. Nada teme, es silente en su espera paciente

 

Heme aquí, listo para continuar el sendero

 

Acompañado por quien yo amo, por quien yo vivo, por quien yo guío, por quien me cuida, por quien me vio nacer y que caminó mucho tiempo dejando sus huellas para seguir sus pasos hacia la cima inalcanzable, al árbol de frutos pequeños, imperceptibles a los que no se miran

 

Insípidos a los que no han probado su digna rabia y su propia hiel. Incoloros a los que su pupila no dilatan. Inodoros a los que de la flor la esencia no captan e inaudibles a los que en el silencio desesperan y claman

 

Dueño de las entidades que rebasan la comprensión y el análisis, protagonista de las historias que unen este mundo con el siguiente y aquel con el más lejano

 

Señor silencio, viento de la noche, cercano, muy junto. Águila negra que devora y reacomoda. He venido a encontrar esa grieta, mi salida, mi entrada, mi todo, mi nada

Tloque Nahuaque

 

Vale todo y nada cuenta

Ríe cuenta y vale todo

Vale cuenta todo y ríe

Todo y nada por vale ríe

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